Cristina Casanova

Acompaño a personas con cualquier tipo de enfermedad o síntoma desde la terapia de Parbiomagnético, una Alimentación Saludable y Equilibrio Emocional llevado desde la Psicología Conductual y Equilibrio Energético.


Curo más con el amor que con los fármacos

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Soy un psiquiatra biologista conductual clásico.

Lo sé.

Y puedo asegurar que curo más con el amor que con los fármacos, así que combino ambas cosas.

Sufrimos una epidemia de ansiedad.

Sí, de ansiedad y de depresión. Mi teoría es que se debe a la falta de valores. La clave está en potenciar tu alma, la capacidad de amar y de dar.

La clase media venida a menos sobrevivimos entre interminables obligaciones.

Ese exceso de obligaciones y trabajo nos impide crecer espiritualmente.

No cabe en la agenda.

Por eso olvidamos que nacemos con la felicidad dentro. Crecemos y la buscamos fuera, y así apagamos el entusiasmo y la satisfacción de dar lo que tenemos. Desesperados, hacemos meditación para reducir nuestra ansiedad, pero en general no para crecer. Estamos en mínimos.

Necesitamos a los otros para crecer.

Sí, necesitamos ser amables con los demás, poner en práctica nuestra generosidad, paciencia y capacidad de comprensión para desarrollarlas; esto es crecimiento interior.

Amar es un verbo que se debe conjugar.

Los estudios demuestran que los niños que crecen con sus abuelos en casa son más felices y equilibrados. Pero hoy, como molestan y no producen, los dejamos en residencias.

Hábleme como psiquiatra.

Le estoy hablando como psiquiatra. Le aseguro que la mejor medicina para acabar con la propia ansiedad o depresión es dar amor, a tus plantas, a tu perro, a tu gente…, y si puedes, a todo aquel con quien te cruzas. Pero dar amor para recibir amor…, eso es un contrato.

Perdone, pero si das y no recibes nada, eso es el desierto.

El otro será el desierto, no tú. Le aseguro que ayudar a morir a una persona te llena de vida. Nosotros lo hacemos y no cobramos por ello, lo que nos causa problemas en el hospital, que es privado. El concepto de amor está muy equivocado en nuestra sociedad. Amor es dar.

Creía que los psiquiatras no deben involucrarse emocionalmente con sus pacientes.

Yo quiero a mis enfermos, tengo 55.000 historias abiertas, e intento curarlos con pastillas, con psicología y con amor. “Doctor –me di-cen–, que usted quiera que yo esté bien me da fuerza para estar bien”.

Es usted un extraño psiquiatra.

He pasado muchos años y muchas horas en ­manicomios con enfermos muy graves y medicados, pero a los que el amor también les llega.

Ahora viven en hospitales psiquiátricos.

Sí, han perdido los jardines. Son enfermos que viven encerrados en sí mismos, esquizofrénicos graves, pero responden al amor. Yo he tenido la suerte de buscar siempre la bondad.

¿Por qué?

Mi madre me regaló una gran lección. Tuvimos una cocinera durante 40 años en casa; cuando se hizo viejecita se quedó inválida y mi madre nos dijo: “María se queda en casa”. Hasta que murió, siete años después, mi madre le limpió el culo. Teníamos servicio, así que le pregunté: “Mamá, ¿por qué no lo hace la asistenta?”.

¿Y qué le contestó?

“Porque no es su trabajo. El trabajo de cuidar a María es mío”. Fue una lección absoluta de valores humanos que me ayudó a crecer.

¿Un científico creyente?

Yo no creo en Dios, ojalá, pero sí en la bondad, y en su carencia, que se parece mucho al mal. A los 18 años trabajé en un orfanato en Barcelona; los niños me contaron que sufrían abusos sexuales; cuando dije a la dirección que lo iba a denunciar me amenazaron, me asusté y lo dejé.

Una carga.

Empecé a ir a África como psiquiatra voluntario. En Guinea Ecuatorial trabajé en la lepro­sería de Micomeseng. Me acercaba a ellos, les acariciaba y se les iluminaba la cara, había ­leprosos a los que hacía cuarenta años que nadie tocaba.

Con el tiempo creó la Fundación Nepp y levantó un orfanato en Mozambique.

Sí, en una zona asolada por el sida donde había miles de niños huérfanos. Hicimos pozos de agua, una casa de salud… Luego el pueblo saharaui me pidió que tratara a sus enfermos, y me ocupé de montarles un hospital psiquiátrico, enviar medicinas y formar personal.

Los campos de refugiados saharauis están llenos de niños…

Hay 50.000 en muy malas condiciones. En el último viaje vi como les arrancaban los dientes sin anestesia. Les compré un buen equipo y les envié anestesia, y pude ver como le sacaban un diente a una niñita sin que le doliera…, me emocioné, podría ser mi nieta.

Entiendo.

Estamos organizando una marcha multitudinaria para octubre a través del muro minado que divide el desierto del Sáhara, una fortificación de más de 2.800 kilómetros rodeada por más de siete millones de minas que matan a diario, sobre todo a niños, para dar a conocer al mundo los tan olvidados valores humanos.

¿Cuál es el objetivo?

Construir un hospital pediátrico en la zona liberada. Necesitamos un euro por mina para evitar el sufrimiento infantil. Haremos la marcha con niños de distintos países, para que niños ayuden a niños. Ellos no están en guerra. Son el futuro. Hay que darles valores, la posibilidad de que construyan un mundo más justo en el que vivir, que conozcan la sensación de dar.

Un hombre bueno.

 

Entrevista publicada por el periódico La Vanguardia


¿Cuántos terrones al día consumo?

Te crees que es ‘light’, pero lleva 16 gramos de azúcar, el equivalente a cuatro terrones…

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Un yogur de frutas Danone “0%”, 4 terrones de azúcar. Un brik de 200 mililitros de salsa de tomate Hacendado, otro tanto. Una porción de 50 g. de cereales infantiles para el desayuno de Kellog´s, 4,6 terrones. Y un café Mocca Blanco Venti de Starbucks, con nata y sirope de chocolate, la prodigiosa cantidad de 20.

Cuando consumimos cualquiera de esos alimentos, rara vez somos conscientes del montón de azúcar que nos estamos metiendo en el cuerpo, un azúcar que puede crear dependencia y cuyo abuso produce sobrepeso, diabetes, caries, riesgo cardiovascular, hígado graso, problemas pancreáticos, malnutrición, etc… O no leemos las etiquetas donde se indica, o no entendemos a qué corresponden exactamente las cantidades que allí se indican.

Esta ceguera es la que empujó a Antonio Rodríguez Estrada a crear SinAzúcar.org, una iniciativa para difundir imágenes en las que los productos aparecen acompañados de la cantidad de azúcar que contienen, medido en una unidad familiar y comprensible para todos: el terrón. Para calcular la cantidad de azúcar, el fotógrafo usa la información que da el propio fabricante en el etiquetado, pesando cada uno de los terrones de las fotos cuatro gramos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) que ha puesto en punto de mira los malos hábitos de las sociedades modernas particularmente por el abuso del consumo de azúcar, considera que para “proporcionar beneficios adicionales para la salud”, la cantidad de ingesta de azúcar debería quedar por debajo del 5% del aporte calórico (seis cucharadas, 25 gramos = 6,25 terrones )”. En el caso de los niños, el consejo es no sobrepasar los 37 gramos (= 9,25 terrones) para una dieta de 1.750 calorías.

 

Este artículo está basado en una publicación que realizó el periódico El Pais:

http://elcomidista.elpais.com/elcomidista/2016/12/22/articulo/1482431094_265029.html


Detrás de una canción siempre hay una historia

“Mi nombre es Jorge, soy el papá de Mati y Hele. Helena tiene 10 años y Matías 5. Vivimos en la zona norte de Buenos Aires, Argentina. Soy fotógrafo de naturaleza y tengo una productora audiovisual que se llama lahuellafilms.com pueden imaginarse entonces que el cuidado de la ecología es algo que me interesa profundamente y es un tema que comparto con mis hijos permanentemente.

Un día como cualquier otro, sentados en la galería de mi casa, nos pusimos a tocar y a cantar en familia; pero esta vez les pregunte a los chicos si querían escribir una canción.

Me dijeron que sí y Helena decidió que quería escribir una letra acerca de la magia. Así empezó la canción: tardamos 3 horas y media en terminarla, siempre con el aporte de los chicos. Antes de subirla a redes, grabamos varias veces con el teléfono hasta que quedó impecable.

Todo lo que pasó después fue increíble. El primer día tuvo 150.000 reproducciones y nos empezaron a llover mensajes felicitándonos de todos lados. Al día siguiente nos invitaron a tocar nuestra canción en “América Medita”, un evento multitudinario organizado por la “Fundación El Arte de Vivir”. Luego, nos llamaron del estudio Casababel Music para grabarla y 2 días después fuimos invitados a 3 radios de Capital Federal en Buenos Aires.

Todavía nos siguen contactando de muchísimos lugares y nos escribieron de todo el mundo. Incluso “Playing for a change” nos escribió desde Estados Unidos para que toquemos en un evento de Argentina.

Todo esto no es pura vanidad ni exitismo. El vídeo lo subimos como uno más, sin ninguna intención y simplemente nos sorprendió. Me emocioné muchísimo con cada uno de los mensajes que recibí en estos 20 días. Es muy fuerte hacer una canción y llegar a la gente de una manera tan profunda con un mensaje en el que creemos, y realmente emociona.

Yo creo que la única manera de que logremos un cambio es que la próxima generación tome conciencia del estado de nuestro planeta. Viajo mucho y veo el mundo más allá de una computadora. Algunas veces llevo a los chicos en mis viajes de trabajo, en la selva o en las montañas, y les explico las cosas sin ningún tipo de filtro ni cuento de hadas. Creo que los niños son más inteligentes que los adultos y entienden todo lo que ven a su alrededor, por más duro que sea el ambiente.

Desde ya les agradezco mucho, a todos los que escucharon y compartieron nuestra canción. Ojalá nuestro mensaje llegue a todo el mundo y se logre un cambio de a poco.

Saludos,

Jorge, Mati y Hele!


Ayúdate con tu respiración celular

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Una breve retención en la respiración proporciona profundos beneficios a los órganos, glándulas y sistemas del organismo. El pulso cardíaco se reduce a menos de la mitad, la presión de la sangre disminuye y la respiración celular queda automáticamente activada. ¡Las células del cuerpo empiezan a respirar por sí mismas!, descomponen espontáneamente los azúcares para liberar oxígeno y excretan los residuos celulares al torrente circulatorio para su eliminación.

La respiración celular genera calor corporal, este calor suele notarse en la parte inferior del abdomen desde donde se extiende luego a las extremidades, provocando la transpiración incluso en un frío día de invierno. ¿De dónde procede este calor? De lo que irradia la “caldera” de todas las células del cuerpo.

Desde la respiración profunda, con retenciones medias de 3 a 5 segundos, entre inhalaciones y exhalaciones profundas de misma duración, podemos equilibrar de forma natural el sistema simpático y parasimpático (sistema nervioso), sumamente eficaz contra la tensión que uno pueda tener en su día a día.

Además estudios demuestran que practicando la respiración profunda de unos 15 minutos al día causa abundante secreción de pepsina – hormona que digiere las proteínas – , y otros jugos digestivos, además de favorecer la peristalsis. Este efecto que se produce durante la fase de retención, hace de la respiración un excelente remedio contra la indigestión, el estreñimiento y otros trastornos digestivos.

No es la duración ni el volumen de aire retenido lo que produce estos excelentes resultados terapéuticos, sino más bien la suave y rítmica regularidad de todo el proceso respiratorio.